LO QUE EL PACIENTE ONCOLOGICO Y SUS FAMILIARES NO DEBEN DEJAR DE SABER

Por el Dr. Jorge V. Esteves

Médico Oncólogo Holístico

 
 

INTRODUCCION

Este artículo tiene por objeto introducir al paciente oncológico y a sus familiares en el conocimiento de importantes descubrimientos con respecto a las múltiples causas del cáncer, conocimiento que se ampliará en otros artículos que en esta página web ya se han incluido o se incluirán próximamente.

Si los médicos nos tomáramos todo el tiempo necesario para explicar en las consultas lo que aquí se expresa, el costo de las mismas debería ser mucho mayor y muchos pacientes no lo podrían pagar. Si por otra parte atendemos en hospitales, clínicas o institutos, con un tiempo lógicamente limitado de consultas e indujéramos a los pacientes a que nos vean en consultorios privados para dedicarles más tiempo, estaríamos faltando a la ética, perjudicando a nuestros empleadores y poniendo en riesgo nuestra continuidad laboral.

Pero tampoco es ético tener información valiosa para los pacientes y sus familiares y no buscar una forma apropiada para hacérselas llegar.

Venderles libros o revistas donde estuviera esta información, también puede ser visto como una forma más de intentar lucrar con el paciente.

Por eso y dado que el acceso a esta página web es gratuito y abierto a cualquier interesado, me pareció lo más adecuado para hacerle un bien a la gente, sin pedirle nada a cambio y sentirme con la conciencia tranquila en todos los sentidos.

Ciertamente, casi todas las verdades son relativas, pero Usted seguramente comprobará que muchas de las verdades que en este y en otros artículos complementarios expresamos, serán bastante cuestionadas por diferentes personas, profesionales de la salud o no, a quienes usted las haga llegar para solicitarles su opinión.

Esto tiene una lógica razón de ser.

Por más evidente, demostrable y confirmable por cualquiera que resulte y por más que esté publicado en múltiples revistas científicas, cuesta mucho admitir la veracidad de afirmaciones que contradicen principios que aprendimos desde la cuna, que son la base de nuestra cultura alimentaria y de otros hábitos y la base de la economía de nuestro país y de buena parte del mundo.

Por ejemplo, en la Argentina, la carne vacuna, los fiambres, el pollo común, la leche y sus derivados como el queso, el dulce de leche, los helados, el yogur, etc., el azúcar y otros dulces, incluso edulcorantes artificiales y las harinas blancas en forma de pan, galletitas, pastas, pizzas y facturas, representan una proporción tan alta dentro de la dieta del argentino tipo, que si se eliminara todo esto, el mismo probablemente no sabría ni qué comer.

Pero además ¿quiénes pagarían los avisos publicitarios y sostendrían económicamente la televisión, y el país en general si no existiera la ganadería, las industrias lácteas, de la carne, del azúcar y productos diet y de las gaseosas que los contengan, así como los laboratorios farmacéuticos que venden los medicamentos que “solucionan” muchas enfermedades que todo esto provoca (junto a otras causas perfectamente evitables), tapando síntomas y generando otros, para los cuales por supuesto, hay que consumir más y más medicamentos?

Por ejemplo ¿vio Usted por televisión alguna vez que alguien le diga que si quiere dejar de tener gastritis o acidez estomacal lo primero que tiene que hacer es evitar en lo posible la yerba mate, el café, el alcohol, los picantes, las purinas de la carne, el azúcar y por unos días, también el salvado, así como bajar los niveles de estrés drásticamente, como en esta página web usted puede verificar que se puede lograr perfectamente y en muy pocas semanas, sin para esto depender de nada ni de nadie?. Seguramente no.

Lo que sí seguro vio es que puede cometer todas las transgresiones que quiera porque con tal o cuál antiácido o protector gástrico o hepático, usted se sentirá muy bien. Pero tampoco habrá escuchado que estos productos, por aumentar el Ph del estómago a más de 4,5 fomentan la conversión de los nitritos y nitratos que muchos alimentos contienen como conservantes, etc, en nitrosaminas altamente cancerígenas para el estómago y para otras varias localizaciones tumorales.

Usted se preguntará ¿pero los médicos no saben esto? Y la respuesta es: lamentablemente la mayor parte no, porque también los médicos estamos formados por la sociedad de consumo y la información sobre el perjuicio del consumo de algo llega, a los médicos y nutricionistas y a la población en general, sólo cuando al competidor le conviene y tiene el poder económico suficiente para que esta información se difunda.

Esto sucede actualmente con la difusión de algunos perjuicios que provoca la soja, sobre todo cuando es transgénica y no se sabe elaborar, combinar y dosificar, conociendo los secretos que anularían la mayor parte de estos perjuicios (ver otros artículos de esta página web). Esta información se ha difundido mucho gracias al dinero de industrias lácteas y de la carne que vieron reducir sus ventas como consecuencia del desmesurado aumento en el cultivo (irracional) y en el consumo de soja y sus derivados.

Pero solucionar problemas dejando de consumir lo que lo provoca, no es negocio para nadie, salvo para Usted, si está dispuesto a hacer grandes cambios.

A la sociedad de consumo, aunque esto parezca muy cruel, no le conviene que la gente se cure, sino que se mantenga crónicamente enferma, pero controlada por la mayor parte de años posible, con lo que la misma sociedad de consumo le vende.

Por eso hay tanta preocupación en los gobiernos cuando baja el consumo.

Es el parámetro con el que miden el nivel económico y de “bienestar” de la población. Cuando baja el consumo, suena la alarma.

Para ampliar esto se sugiere la lectura de nuestra “Propuesta holística para reducir sensiblemente la desnutrición, la desocupación, la contaminación ambiental y el gasto en salud”.

Imagínese Usted cuánto hubiera costado conseguir que todos los profesionales de la salud y el público en general se enteren de la relación entre el tabaco y el cáncer (entre otras enfermedades), si las industrias tabacaleras tuvieran tanta proporción de la torta económica de nuestro país y del mundo, como la que tiene la ganadería, las industrias de los alimentos provenientes de la vaca, las del azúcar, las farmacológicas, del petróleo, etc. Sin embargo no fue fácil conseguir que se tomen medidas para limitar el consumo del tabaco.

Por eso es tan grande la resistencia contra la difusión de la inmensa cantidad de fundamentos científicos que hoy demuestran claramente la crucial participación de estos productos en la generación de cáncer y de otras serias enfermedades y quienes hemos hecho el esfuerzo para vencer esta resistencia, a veces tenemos las fuerzas debilitadas por tantos ataques, difamaciones, campañas de desprestigio y amenazas.

Por este motivo es necesario que quienes se enteren y lo comprueben, ayuden a redifundirlo, no sólo para la prevención sino como uno de los pilares para el tratamiento de estas enfermedades.

Pero no es fácil, aunque se enteren y se motiven, decidirse a hacer gradualmente los cambios necesarios, capacitándose para hacerlos bien, para estar seguros de no caer en carencias alimentarias y que los saludables reemplazos de alimentos y hábitos perjudiciales, sean empleados en la forma, proporción, combinaciones, cantidades y frecuencias apropiadas, como para que no sólo sean disfrutables, accesibles y especialmente terapéuticos, para hacer un verdadero honor a la frase de Hipócrates, el padre de la Medicina “Haced de los alimentos vuestra primera Medicina”.

Lo que debe quedar claro es que nadie puede obligar a nadie a hacer cambios de mayor magnitud que los que esté dispuesto a hacer, tanto en sus hábitos, como en sus actitudes erróneas, pero enterarse de cuáles realmente así lo son, no sólo es un inalienable derecho, sino también un deber de todo ser humano de cualquier religión, ya que la base de todas ellas es el Amor por sí mismo y por el prójimo y no querer ni enterarse o negar u ocultar la realidad, sería una muestra de desamor.

Enterarse no es sinónimo de cambiar, pero puede ser el primer paso.

Las actitudes malsanas son el exponente de los 12 grupos de factores psicosocioespirituales, que junto con los dietético – ambientales representan la gran mayoría de los causales de cáncer y otras serias enfermedades y son los realmente decisivos y en buena medida factibles de corregir, a diferencia de los genéticos.

Incluso aún quienes hacen todos los cambios convenientes y en la mejor forma, no por esto pueden tener la total seguridad de que esto alcance para revertir la enfermedad que tuvieran o prevenir su aparición o reaparición.

Por este motivo hay que sumar y no restar, complementando estos cambios con otros tratamientos naturales y sin efectos adversos si alcanzara o convencionales y con este tipo de efectos secundarios, si el grado de beneficio de los mismos es mayor que el perjuicio y el sentido común aconseja emplearlos.

Pero la mayor parte de personas se limita a esto último y no corrige las causas ya que en los cursos de especialistas no nos enseñan a los oncólogos a hacer docencia con nuestros pacientes para enseñarles todo lo que deben hacer y evitar para corregirlas, porque ni siquiera a nosotros nos enseñan lo suficiente sobre las mismas. Esto debemos aprenderlo fuera de la formación curricular y académica y comprender por nuestra propia intuición y razonamiento que la verdadera prevención primaria y también la terciaria, resultan ser másimportantes que la secundaria, por todos conocida (PAP, colposcopía, etc.) ya que para evitar enfermedades como el cáncer o su reaparición si ya se lo tuvo, resulta indispensable la educación para la salud, verdaderamente independiente de los intereses de la sociedad de consumo que nos enferma cada día más.

La experiencia de haber atendido personalmente y en forma holística o integral a cerca de 10.000 pacientes, incluyendo a más de 1.000 casos oncológicos, me enseñó que si bien el sistema que hemos desarrollado y bautizamos como SHENG (Sistema Holístico de Esteves, Nicotra y García Igarza), nos mostró una gran utilidad no sólo en pacientes con cáncer avanzado y de los más graves, sino con casi todo tipo de patologías, este sistema no tiene una aceptación tan masiva como la que si tienen otros métodos que implican la simple administración de una efectiva medicación natural carente de efectos adversos, precisamente porque nuestra propuesta, demanda un esfuerzo para la capacitación y el cambio, que no precisamente la mayoría de las personas están dispuestas a hacer o que por su misma enfermedad y falta de tiempo o de convicción por parte de sus familiares, no tienen las condiciones para ello.

Haciendo una autocrítica de nuestro método, llegué a la conclusión de que el mismo, además de revolucionario y altamente efectivo, es elitista.

Pero no elitista porque resulte muy caro, ya que nunca dejamos de atender a nadie por razones económicas, y los medicamentos naturales que podrían ser de utilidad, no suelen ser indispensables y se emplean por poco tiempo.

Es elitista porque para entender el porqué de los cambios que se proponen, se requiere de cierto nivel intelectual o al menos intuitivo y de cierta apertura mental para trascender prejuicios y programas mentales que la cultura consumista nos impuso, así como una férrea voluntad y perseverancia para vencer los obstáculos y mantenerse en el camino de la autocuración supervisada por nuestro equipo profesional.

Por tal motivo aplaudo a aquellos que han ideado métodos naturales más sencillos que el nuestro y también muy efectivos, más populares, no elitistas y de aceptación masiva, que resultan económicamente rentables (no como el nuestro) y que gracias a esa rentabilidad, pueden solventar serias investigaciones tanto básicas como clínicas, publicar trabajos científicos enCongresos Médicos Internacionales y encima hacer obras de beneficencia, cosa que siempre he deseado desde antes de recibirme de médico.

Por esto he decidido dedicar parte de mi tiempo a trabajar con y a la vez aprender de quienes me puedan enseñar por ser más exitosos que yo en los aspectos antedichos, sin dejar de brindarles a quienes me enseñen, si así lo desean y a los pacientes que estuvieran interesados, así como a sus familiares y a cualquier persona que lo pudiera valorar, toda la información y capacitación que demanden y que esté a nuestro alcance satisfacer, para lo cual, no sólo esta página web sino todo lo que en ella se anuncie, queda desde ya a disposición de los mismos.

Estoy seguro de que a la larga y de esta forma, en definitiva todos, sin excepción, incluso muchos de los responsables de grandes industrias insalubres que frecuentan por ellos mismos o por sus familiares, nuestros consultorios oncológicos, cardiológicos, etc., nos vamos a ver beneficiados.

Para ampliar toda esta información y capacitación del paciente oncológico y sus familiares, una de las vías más fáciles e iniciales, puede ser la lectura de artículos complementarios a esta Introducción que en esta misma página web se irán incluyendo gradualmente y la invitación a asistir a conferencias y reuniones grupales gratuitas, que proyectamos brindar a partir de marzo del 2005, en Capital Federal y otras ciudades, en lugares y horarios que próximamente en esta página se anunciarán.

Un fraternal abrazo…Dr. Jorge Valentín Esteves
 
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