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Dr. Jorge V. Esteves - Médico Oncólogo Holístico
Elementos de juicio para que el paciente decida con libertad y sin presiones , en base a una visión holística y al sentido común.
Por empezar, para aquellas personas que no han leído los artículos titulados “Yo también fui un pedazólogo” y “La Diferencia entre Holístico y Alternativo”, valga recordar que Holístico significa simplemente total o totalidad y una visión holística o totalizadora honesta, no excluye lo útil de la propuesta convencional, pero sí desecha lo poco serio, infundado o aquello que sólo intenta el lucro y trae más perjuicios que beneficios a los usuarios.
Un “pedazólogo” de la Oncología, es aquel especialista que bombardea el tumor con toda la artillería disponible, sin prestar suficiente atención al ser humano que lo padece ni a investigar y revertir las causas que en esa persona en particular, influyeron decisivamente en la generación de su enfermedad.
Un oncólogo holístico es un médico formado como especialista en cáncer que toma en cuenta lo antedicho, capacita al paciente para que éste cumpla con su indispensable rol en el proceso terapéutico, coordina un equipo de profesionales holísticos especializados en diferentes áreas que aportarán lo suyo (conocedores con mayor profundidad de algunos árboles o de sus hojas, que no por esto hanperdido la visión del bosque como le sucede al pedazólogo o gran conocedor sólo de un pedazo, en este caso del tumor) y sin dejar de poner el acento en la reversión de las causas y el mejoramiento de las defensas, procurará lograr que el tumor desaparezca, se achique o no crezca, pero que no moleste más ni física ni psicológicamente, sin olvidar la consigna de Hipócrates, el padre de la Medicina: “lo primero es no hacer daño” (primun non nocere).Además procurará ayudar al paciente a descubrir cuál es el mensaje que este mensajero llamado cáncer le trae y no sólo a matar al mensajero.
En este artículo hablaremos de cuándo conviene aceptar las herramientas de la medicina convencional y cuándo no, para lograr, junto a otros métodos, esta desaparición, reducción o inhibición del crecimiento del tumor, considerándolo al mismo tiempo tan solo como la cabeza visible de un iceberg llamado cáncer.En otras palabras, el cáncer es mucho más que un simple tumor.También podríamos decir que el cáncer por sí mismo en realidad no existe, lo que existe es la persona que padece el cáncer y es más importante conocer a la persona que padece una enfermedad que a la enfermedad que padece esa persona, lo cual no invalida que también investiguemos la enfermedad, pero dentro del contexto individuo, familia, sociedad y medio ambiente, en el cual la misma se presenta.
Previo a ir al tema eje de este artículo haremos unas reflexiones con respecto al habitual enfrentamiento entre una y otra postura médica que lamentablemente hace sentir al paciente tironeado de un lado u otro y teniendo que elegir por una de las dos o más propuestas enfrentadas, viendo como un médico habla pestes del otro, tildándolo de charlatán o bien de comerciante o de lacayo de los laboratorios.Esto no ayuda ni al paciente, ni a la familia ni a la Medicina.Sin embargo es una realidad que existen charlatanes, comerciantes y lacayos de laboratorios dentro de todas las formas de medicina y por eso lo aconsejable sería que no se prejuzgue, sino que se investigue con detenimiento los métodos, trayectoria y logros terapéuticos de los diferentes profesionales, a través de un comité mixto integrado en partes iguales por representantes de reconocido prestigio de los médicos convencionales, de los no convencionales y de los mismos pacientes y que cualquier persona que lo desee pueda tener acceso a las conclusiones que emita este comité.Hasta tanto eso se concrete, cada paciente deberá apelar a su intuición y a comentarios confiables de otros pacientes y cada médico deberá recordar y poner en práctica la ética que estudió en la Facultad.
A muchos médicos no convencionales, se nos acusa de no tener investigaciones que avalen lo que decimos, lo cual no es cierto ya que hay estudios serios, pero no tantos como sería deseable, porque a su vez se nos desalienta y no se nos apoya para hacer con impecabilidad esos estudios porque como es lógico, tenemos cerradas las puertas de hospitales, congresos y revistas médicas financiadas por laboratorios que podrían reducir ostensiblemente sus ventas si se difundieran incuestionables trabajos que demostraran que en muchos casos, lo que ellos venden trae más perjuicio que beneficio y que con otros métodos naturales, podría suceder lo contrario.Como esos laboratorios son los que financian todo lo que sea investigación y ésta casi siempre apunta a concluir que hay que consumir más de lo que ellos venden, se suelen manipular estadísticas y resultados, por ejemplo hablando de un 50% de remisiones completas de un tipo de tumor con un método quimioterapéutico determinado, obviando que quizás a las tres ó cuatro semanas, los tumores volvieron a crecer igual o más que antes y que todo el sufrimiento del paciente y el costo del tratamiento en definitiva fue en vano.Pero queda publicada sólo la parte que conviene con gran difusión y llega a médicos bien intencionados que ni dudan de la seriedad de estos estudios.Por otra parte se manipula también a la opinión pública para que menosprecie la utilidad de herramientas que ellos no venden, como sucedió con la crotoxina.
En la práctica, al menos por ahora es muy difícil que se pueda lograr que un médico holístico responsable e independiente de todo tipo de intereses económicos, tenga igualdad de condiciones y apoyos para realizar sus investigaciones, con respecto a los médicos convencionales y que la seriedad y transparencia de las mismas, sea medida imparcialmente y con la misma vara.
Estas desigualdades suelen aumentar los rencores y faltas de respeto entre quienes se suscriben con sincera convicción en una u otra corriente de opinión médica, cuando en realidad, la única separación lógica debería darse entre quienes sienten amor por sus pacientes y quienes sólo lo sienten por sus bolsillos.
Por esto se suele caer en el absolutismo de creer por un lado, que lo único que sirve son los métodos convencionales, y sólo cuando éstos no alcanzan, ser permisivo con el paciente para que busque otros enfoques o directamente decirle, no se deje engañar, para lo suyo ya no hay más nada que hacer.Quienes así proceden no corren el riesgo de ser acusados de mala praxis, aunque ni siquiera se hayan molestado en indagar y corregir las causas mas evidentes.Como contrapartida están aquellos que niegan sistemáticamente la utilidad de lo convencional, y con medicinas complementarias (mal llamadas alternativas), pretenden lograr óptimos resultados terapéuticos, estando a veces años el paciente postergando, por ejemplo una simple cirugía que, en el momento oportuno, hubiera sido de gran ayuda.Estos profesionales sí están expuestos a ser acusados de mala praxis.
Otras veces los pacientes llegan al consultorio con un tumor como el de páncreas, por ejemplo, donde nada de lo convencional sirve, en cambio otros métodos tienen un elevado porcentaje de éxito, pero se ven presionados por sus familiares a aceptar también quimioterapia, que podría en este caso agravar el estado general del paciente y entorpecer la efectividad de los otros tratamientos más útiles.
También es frecuente que un enfermo se atienda con métodos convencionales y además con todo lo nuestro, pero por las dudas no le alcance, acepta cuanto tratamiento se le cruce o le aconsejen, siendo esto una clara demostración de que en realidad no cree que ninguna de estas herramientas le sirva.Y si algo es realmente útil es potenciado por la fe que en ello se tenga y desactivado por la desconfianza, y si esta fe se dispersa demasiado, terminamos cayendo en aquella frase que dice que “quien mucho abarca poco aprieta”.Esta bien apelar a más de un método, pero los mismos deben ser seleccionados con criterio y el paciente deberá elegir algún director de su orquesta que armonice la acción de cada integrante de la misma, pues si un músico toca una canción y el otro otra, la melodía será un caos.
La participación de la quimio, radio, inmuno, hormonoterapia y cirugía deberían considerarse integrantes importantes de la orquesta, que en algunas obras participarán y en otras no, pero quien dirija la orquesta, es preferible que sea un oncólogo con visión holística, sea éste quien aplique los tratamientos convencionales o no, pero sin desatender la visión de conjunto y por sobre todo, la corrección de las causas.Es deseable que quien cumpla este rol tenga una actitud contemporizadora, que en lo posible sea respetado por todos los músicos y que los mismos eviten enfrentarse entre sí, sobre todo mostrando sus diferencias delante del paciente.También sería ideal que no hubiera luchas de egos y que un médico que cumpla el rol de director de orquesta con un paciente, acepta gustosa y respetuosamente ser un músico más de la orquesta que otro dirija, con otro paciente.
Otro hecho muy frecuente es que la familia imponga al médico que no se le hable al paciente de su diagnóstico porque, aseguran que se deprimiría y bajaría la guardia.Esto en la gran mayoría de los casos resulta un error de apreciación y limita muchísimo las posibilidades de éxito y de compartir con el paciente las decisiones a tomar y la factibilidad de poner en práctica técnicas que requieren una participación activa del paciente, como las visualizaciones que demostradamente potencian los beneficios y disminuyen los perjuicios de métodos como la quimioterapia entre otros.Sin embargo, tampoco conviene tener un criterio absolutista en este sentido y evaluar si la familia puede tener razón o no, pidiendo a la misma que también revise su postura y acordando conjuntamente cuál sería el menor de los males: si decírselo (de una forma humana y haciéndole perder el miedo al cáncer y a la muerte, contactándolo con pacientes que hayan estado peor que él y sin embargo revirtieron o controlaron su enfermedad), o hablándole de un diagnóstico que no le genere pánico, pero que permita que alguna participación activa pueda tener el mismo paciente.En otras palabras: que el miedo no lo paralice, pero que tampoco subestime a las consecuencias de su enfermedad y que se motive y capacite para tomar el toro por las astas y hacer lo que sólo él y nadie más, podría hacer por él mismo.
Yendo ahora sí al núcleo del tema que nos ocupa analizaremos a continuación los criterios que, según la experiencia y punto de vista del autor de este artículo, sería aconsejable considerar, a la hora de decidir si se emplean o no los métodos convencionales y cuáles, dentro del marco de un tratamiento más amplio, que también corrija las causas.
A)Cirugía:
En la mayor parte de casos es aconsejable, sobre todo cuando la enfermedad está localizada.
Generalmente lo primero que se hace, cuando se sospecha un cáncer es una biopsia, que puede ser por punción o bien incisional (tomando sólo una muestra del tumor) o excisional (extirpándolo por completo sobre todo cuando el tumor es chico o está encapsulado) y luego mandándolo a analizar microscópicamente para confirmar el diagnóstico.Hay gente que se niega incluso a esto, generalmente por miedo al diagnóstico e incurre así en un grave error.Sin embargo puede haber excepciones, pues hay casos en los que es mejor ni biopsiar, por ejemplo si el paciente está en un estado grave y el acceso al tumor implica algún riesgo para la vida del enfermo.El riesgo de diseminación por la biopsia es mínimo si la técnica es correcta.Además esto de la diseminación es algo que debería revisarse más profundamente a la luz de los descubrimientos del Dr. Hammer (de Alemania) de lo que hablaremos suscintamente al tocar el tema de la Quimioterapia Adyuvante.En cada caso el médico debe plantearse si el conocimiento histológico del tumor realmente implicaría un posible cambio en la estrategia terapéutica y esto beneficiaría al paciente o sólo se hace para ponerle nombre y apellido a la enfermedad y si así fuera, cuál es el sentido de esto, si no implica cambios en el tratamiento.Si el objetivo es hacer estudios de investigación que puedan ser publicados para que otros médicos se interesen por la experiencia y beneficien a su vez a sus propios pacientes, es algo alentable.Si el verdadero trasfondo es el agrandamiento del ego del médico o su equipo para mostrar al mundo la importancia personal de sus integrantes, se parte de una premisa falsa: el profesional o el equipo, por sí mismo no curan ni un resfrío, si alguien se sana realmente es el propio paciente con la complementación de herramientas externas que le brinden pero sobre todo con la capacitación que le den quienes se han formado para esto y que cuanto más humildad tengan, más ayudarán a sus pacientes y no le generarán dependencia.Esto requiere una permanente observación y autocrítica por parte de cada integrante del plantel.
Dos ejemplos ilustrarán la relativa utilidad de hacer una biopsia en algunos casos.Una paciente consultó luego de recibir el diagnóstico clínico, radiológico y tomográfico de timoma de 7 cm. de diámetro (tumor del timo que puede representar un riesgo para la vida, sobre todo por su ubicación, cercana al corazón).Le aconsejaron directamente operarse sin biopsia por punción previa y esta cirugía implicaba serruchar sus costillas y abrir su tórax, con un riesgo de mortalidad quirúrgica no despreciable.Decidió dejar la cirugía como último recurso, no apelando tampoco a la quimio ni a la radioterapia, al menos en primera instancia.Puso en práctica un tratamiento que no implicaba riesgos ni toxicidades y que permitía revertir las causas, pero que requería una convicción, disciplina y perseverancia grande por parte de la paciente y los resultados no tardaron en verse: la reducción del tumor fue siendo cada vez mayor.
En aproximadamente un año logró que no quede, ni por radiografía, ni por tomografía computada, ni el más mínimo resto del tumor.Sin embargo este caso no serviría para ser publicado, según la Medicina Oficial, ya que no se efectuó biopsia y no se sabe a ciencia cierta si era un timoma o qué lo que le desapareció.Si el ego tanto de la paciente, principal actriz y autora de su propia obra, como de los profesionales que la guiaron, no pretenden tantos aplausos, no les importará tanto qué fue lo que desapareció, sino que haya desaparecido y que a su vez la paciente lograra la evolución que logró gracias a este maestro que la acompañó hasta que ella aprendiera lo que necesitaba aprender, para luego dejar de ocupar el centro de su pecho y desaparecer de su cuerpo y no reaparecer, salvo que ella olvidara lo que aprendió.
En este caso no se insistió con una biopsia porque por la ubicación, el riesgo era mayor que el beneficio que hubiera aportado, pero en la mayoría de los casos, pasa lo contrario.
Otro caso que muestra un ejemplo opuesto es el de una mujer de Bahía Blanca, que consultó con diagnóstico de cáncer de páncreas confirmado a través de una biopsia que se realizara en un hospital de esta ciudad y que fue deshauciada,con un pronóstico de no más de un año de vida.Hizo el tratamiento correspondiente sin apelar a ninguno de los métodos convencionales (inútiles en este tipo de tumor) y en escasos tres meses, la tomografía computada mostró que el tumor había desaparecido por completo.Si alguno de los egos antedichos hubiera querido decir, bueno, este caso es publicable porque tiene confirmación histológica, se hubiera encontrado con la sorpresa (no tan sorprendente en realidad para quien ya viene curtido en estas lides) de que en el Hospital donde le hicieron el diagnóstico, a la paciente le dijeron que seguramente se equivocaron los anatomopatólogos y que en realidad no era un cáncer lo que tenía, si no, no se hubiera podido revertir.
Al parecer la paciente se quedó conforme con esta versión, porque al menos por el consultorio no reapareció.Valga recordar que un anatomopagólogo, al igual que un anestesista, no se puede equivocar, porque decirle a una persona que tiene un cáncer de páncreas cuando en realidad no lo tiene, puede llevarla a que se suicide o por lo menos que le haga al profesional un juicio por mala praxis por el mal rato vivido.Seguramente si la paciente hubiera iniciado un juicio, los abogados y anatomopatólogos se hubieran esforzado por demostrar que el diagnóstico fue correcto y no equivocado como le dijeron, pero, por razones de ética, no se alentó a la paciente para que les haga un juicio a los responsables de este supuesto error.
La cirugía debe ser suficiente pero conservadora.Esto significa no extirpar de más (para cubrirse por las dudas) ni de menos (dejando parte del tumor sin extirpar), salvo en este caso, que resulte imposible una extirpación mayor pues traería riesgos grandes.Al microscopio tiene que verse un margen quirúrgico suficiente, sin células tumorales en el mismo. Respetando esto es preferible por ejemplo, una tumorectomía de un cáncer de mama de hasta 2 cm. de diámetro (extirpación solo del tumor), en vez de una cuadrantectomía (extirpación de la cuarta parte de la mama) y ésta antes que la mastectomía total (amputación completa de la mama) que sólo debería quedar reservada para tumores grandes o multicéntricos (con múltiples focos en la misma mama).Generalmente se complementa con vaciamiento de ganglios axilares, (sobre todo de aquellos que parezcan alterados). Hemos visto llegar al consultorio personas que se negaron a una simple cirugía que en su momento podría haber sido apenas una tumorectomía y que luego de varios años de no tratarse o de hacerlo en forma incompleta e irresponsable, vienen a consultar en un estado deplorable, con tumores ulcerados y con gran secreción de pus y sangre y con un sufrimiento mayor que el que querían evitar.El fanatismo por los métodos naturales en forma exclusiva, el miedo al bisturí o a la anestesia o a lo que intuyen que vendrá después de la cirugía o las malas experiencias que tuvieron con seres queridos que pasaron por métodos convencionales o el estar asesorados por personas poco idóneas o que se aprovechen del miedo al bisturí para hacer su negocio, son las causas más frecuentes que inducen al error de negar una cirugía bien indicada y a tiempo.
En algunos casos, cuando el tumor tiene un crecimiento lento (verificable por el tiempo de evolución desde que empezó a palparse hasta el diagnóstico y por el escaso número de mitosis o células en reproducción que se verifiquen en la biopsia que se hubiera hecho), no es imprudente tomarse 1 ó a lo sumo 2 meses antes de extirpar el tumor (generalmente llevan su tiempo los estudios prequirúrgicos y de estadificación) y apelando a un tratamiento natural intensivo en este lapso, ver si se logra algún grado de reducción o no.Si se reduce, se podría continuar 1 ó 2 meses o alguno más hasta que desaparezca sin cirugía y si se estanca la reducción, operar en ese momento.La operación será más simple al estar más chico el tumor y en mejor estado el paciente.Si en el 1º ó 2º mes no se reduce o crece, operar lo antes posible.Este proceder es aconsejable especialmente cuando la cirugía debe ser muy mutilante y esto afecte mucho al paciente física o psicológicamente.El control del tamaño tumoral y de marcadores tumorales en sangre cuando se disponga de estos, debe hacerse en estos casos a lo sumo mensualmente y si el paciente no asiste en 30 días a la consulta, el médico deberá llamarlo para insistirle con un control cuidadoso.Algunos tumores como el inflamatorio de mama podrían agravarse (incendiarse) con una cirugía incompleta e inoportuna (sí sería aceptable quimioo radioterapia prequirúrgica en estos casos y luego, una mastectomía) ya que es un tumor que podría matar en poco tiempo a la mujer que lo padezca si el proceder no es rápido y enérgico.
En otros en cambio, como el de ovario, cuando es un cáncer de gran tamaño que no puede extirparse por completo, resulta conveniente hacer una eliminación parcial para reducir masa tumoral porque la quimio o radioterapia (muy útil en estos casos) es más efectiva cuando el tamaño del tumor que quede sea más chico.Por último, en algunos tipos de cáncer de riñón se ha visto incluso que la extirpación del tumor primitivo, hace reducir o eliminar las metástasis o secundarismos.Esto es una excepción porque generalmente cuando hay diseminación a distancia, esto contraindica la utilidad de la cirugía para extirpar el primitivo, salvo que sea por una obstrucción del intestino por ejemplo, que podría traer una peritonitis si no se opera, o bien si la metástasis es única y es abordable quirúrgicamente al igual que el tumor primitivo.También es aceptable una cirugía que, sin extirpar el tumor, sirva para prolongar la vida y mejorar su calidad, por ejemplo cuando un cáncer de páncreas (inoperable) obstruye la vía biliar, sube la bilirrubina y la persona tiene ictericia (está amarilla) y con mucho dolor y la operación consiste en hacer un puente que conduzca la bilis al intestino salteando el tumor.
Sería un error perseguir con el bisturí múltiples lesiones metastásicas, porque además de hacer una carnicería y dejar muy delicado al paciente (si sobrevive), lo más probable es que haya lesiones microscópicas no visibles que por la debilidad con la que quede el paciente, pasen a crecer más rápidamente.
Como ya dijimos, una cirugía oportuna, generalmente es aconsejable, pero lo inexplicablee inadmisible, y que lamentablemente aún hoy se sigue viendo cotidianamente luego de haber pasado entre 1 y 2 décadas de las múltiples confirmaciones científicas incuestionables, que atribuyen a la alimentación habitual del argentino tipo, con carne vacuna, leche, quesos y otros lácteos a la vanguardia, la principal responsabilidad en la generación del cáncer de colon, estómago, esófago, hígado, mama, próstata, páncreas y linfomas entre otros, es que muchos médicos olviden decirle a sus pacientes luego de operarlos o de hacerles otros tratamientos como quimioterapia, que es indispensable que cambien su dieta y sus hábitos en general para dejar de echar leña al fuego y evitar recaídas.Esto es tan grave como operar a un fumador de un cáncer de pulmón y no decirle lo crucial que resulta que deje el cigarrillo y ayudarlo para que pueda hacerlo (además también de cambiar su dieta y otros hábitos, y de corregir los factores ambientales y psicosocioespirituales cancerígenos, como en todo caso oncológico).
B)Quimioterapia y Quimioterapia Adyuvante:
La Quimioterapia Antineoplásica consiste en la administración de una o más drogas anticancerígenas, algunas inyectables por vía endovenosa, otras en forma oral o intraarteriales o bien en instilaciones por ejemplo dentro de la vejiga, con el objetivo de reducir o eliminar tumores visibles y células cancerígenas no visibles que estuviesen eventualmente diseminadas.A veces se hace previo a una cirugía, a veces después y en ocasiones, en reemplazo de la misma (leucemias o linfomas por ejemplo).La Quimioterapia Adyuvante o preventiva, se hace luego de haber eliminado toda manifestación macroscópica tumoral, con la idea de erradicar posibles células cancerígenas que quedaran en algún lugar, pero se parte para hacer esto, de un criterio cuestionable, en la mayor parte de los casos, como ya veremos.
Para que la quimioterapia sea aceptable, tienen que darse varios requisitos, a saber:
1º)El estado general y la edad del paciente deben permitirlo.Está formalmente contraindicada la misma en personas de más de 70 años y cuando por el estado del paciente es muy probable que no tolere la toxicidad de estas drogas y se muera por el tratamiento más rápido que por el cáncer.En una persona de edad avanzada generalmente los tumores crecen más lentamente y pueden morir de otra cosa antes que por su cáncer y si su corazón no anda bien podrían no tolerar ni siquiera la anestesia de una cirugía y mucho menos la toxicidad de ciertas drogas antineoplásicas.
2º)Las células que constituyen el tumor deben ser sensibles a la acción de las drogas anticancerígenas que se elijan y esta elección se hace en base a investigaciones que muestran cuáles combinaciones pueden ser más efectivas para la eliminación específica de estas células.Estos estudios se hacen en cultivos celulares in vitro, en animales (in vivo) y en pacientes voluntarios primero, para generalizarse después, evaluándose grado de toxicidad, de efectividad, medida ésta en porcentaje de reducción de los tumores y en tiempo de prolongación o no de la vida.
3º)El tumor debe tener un elevado porcentaje de células en reproducción (fracción de crecimiento tumoral) ya que son éstas las células que podrían responder a la quimio o radioterapia, que no son suficientemente activas en las células que están dormidas o quiescentes (que no están en proceso de reproducción).Por lo tanto si se hace quimio o radioterapia se matarán aquellas células sensibles a las drogas que se usen y que además de tener esta específica sensibilidad, están en fase de reproducción.La acción de estas drogas también se manifiesta en las células normales del individuo que sean sensibles y estén en reproducción y esto trae efectos adversos como caída del cabello, anemia, caída de plaquetas y glóbulos blancos, alteración de las mucosas digestivas con náuseas, vómitos, etc.
Teniendo en cuenta que no todas las células tumorales están en reproducción y son sensibles, se concluirá que casi siempre pueden quedar algunas células que la quimio o radioterapia no llegan a eliminar.Además a cualquier persona normal se le forman en su cuerpo, alrededor de un millón de células cancerígenas por día, pero el sistema de reconocimiento antiblástico, que forma parte de nuestras defensas, es capaz de reconocer y eliminar este millón de células alteradas diariamente y mantener con esto el equilibrio. Cuando el paciente recibe la quimio y radioterapia para reducir o eliminar un tumor visible con el método que sea (radiografía, tomografía, ecografía, endoscopía o por palpación) se puede evaluar el grado de efectividad al medir periódicamente el tumor o los tumores remanentes, lo cual hace que sea aconsejable el uso de estos métodos cuando el índice terapéutico (grado de beneficio/grado de perjuicio) es positivo.
Pero resulta muy cuestionable el uso de estos métodos, sobre todo la quimioterapia que tiene toxicidad en todo el cuerpo (mientras la radioterapia sólo en la zona de aplicación y alrededores) cuando se aplican en forma adyuvante o preventiva (sin la presencia de un tumor medible ni la elevación de marcadores tumorales en sangre que permitan evaluar periódicamente si este tratamiento está siendo realmente útil o toda la toxicidad y costo son no sólo inútiles, sino perjudiciales: índice terapéutico negativo).
Lo cuestionable de esto se basa en el hecho de que si (casi siempre quedan como fue dicho, células cancerígenas vivas pese a la aplicación de Quimioterapia Adyuvante y a su vez ésta baja los glóbulos blancos y otros elementos del sistema inmunológico que forman parte del sistema de reconocimiento antiblástico que sería el encargado de eliminar a esas células tumorales que queden, la misma quimioterapia al principio matará más ladrones que policías; pero luego más policías que ladrones y a la larga podría resultar más generadora que evitadora del desarrollo de reactivaciones tumorales.Los estudios primitivos sobre Quimioterapia Adyuvante hechos por Bonadonna en el Instituto dei Tumori de Milán mostraron que las curvas de sobrevida de quienes habían hecho Quimioterapia Adyuvante en cáncer de mama con respecto a quienes no la habían hecho, al principio, mostraban mayor sobrevida entre quienes la hicieron que entre las pacientes que no la hicieron, pero luego de unos años, las curvas se igualaron e incluso terminaron siendo algo más elevadas, a la larga, las sobrevidas entre quienes no hicieron quimioterapia y no tuvieron que soportar ni la toxicidad ni el costo de la misma.Aunque el costo lo pague una Obra Social, o una Prepaga o el Estado, alguien lo paga y el mismo debe medirse también en función del lucro cesante de quien se la aplica.Otros estudios posteriores que pretendieron demostrar la utilidad de la Quimioterapia Adyuvante, deben ser observados con desconfianza, ya que fueron organizados y financiados por los laboratorios que venden estas drogas y pueden llevar implícito un engaño para los mismos oncólogos bien intencionados que no pretendan las becas, regalos o dinero en efectivo encubierto en múltiples formas,que ciertos laboratorios les ofrezcan, sino sólo el beneficio de sus pacientes.
Sólo podría ser aceptable la Quimioterapia Adyuvante, en la humilde opinión del autor, cuando el estudio histológico del tumor, muestre que el mismo sea muy agresivo, de muy rápido crecimiento o sea con gran número de mitosis (células en reproducción), cuando se trate de una estirpe celular sensible a las drogas elegidas y cuando la toxicidad que se vaya viendo en cada aplicación sea tolerable y no ponga en riesgo la integridad del paciente.Además como ya fue dicho, el estado general y la edad del mismo, lo deben permitir.Semanalmente deberá controlarse el hemograma, tanto para la quimio como para la radioterapia y las mismas deberán suspenderse si las caídas de los glóbulos rojos, blancos o plaquetas son grandes, hasta que vuelvan a subir a valores razonables como para soportar un nuevo bajón luego de la siguiente aplicación.
Con respecto a la quimioterapia no adyuvante, sino aplicada para erradicar un tumor medible, en muchos casos, muestra resultados dignos de sacarle el sombrero (cáncer de mama, ovario, testículo, algunas leucemias, algunos linfomas y sólo algunos tipos de tumores más) y bien vale la pena soportar cierto grado de toxicidad, cuando la misma no pasa de ciertos límites, ya que puede permitir salvar una vida, sobre todo si además se solucionan las causas.Más aún en los casos donde no alcanza con esto último o esto no se llega a lograr y cuando el tumor no es sensible a los métodos naturales que también matan células tumorales pero sin la contradicción de bajar las defensas (llámese crotoxina, Iscador, cartílago de tiburón, hierbas antitumorales como uña de gato, aloe vera, thuya, y tratamientos externos que reducen tumores como emplastos de papa ñame, de arcilla terapéutica, etc.).Donde no funciona lo convencional, puede llegar a funcionar lo más natural, donde esto no alcanza, podría quizás ser efectivo lo convencional.Además si el criterio es adecuado se pueden potenciar efectos y restar toxicidades, con un asociación correcta y si no se lograra revertir la enfermedad, ayudar al buen morir, también es importante y gratificante, más allá del dolor de una partida.
Para reducir las caídas de glóbulos blancos durante la aplicación de quimioterapia o radioterapia es muy útil eliminar por completo todo tipo de alimentos crudos durante unos días.Además conviene emplear otros métodos naturales que elevan las defensas y de los que hablaremos en otro artículo, donde nos explayemos en detalle sobre las herramientas no convencionales para cáncer, sus mecanismos de acción antitumoral específicos que explican porqué tienen efectividad sin tener toxicidad sobre las células normales y a la vez mejoran las defensas en vez de bajarlas y donde también desarrollaremos las posibles causas de cáncer y cómo revertirlas (ver artículo Factores Psicosocioespirituales...).
Para terminar el tema de la quimioterapia dejaremos solamente planteado algo que antes fue solamente mencionado, para despertar el interés del lector en investigarlo más.Se trata de los descubrimientos revolucionarios del Dr. Hammer, quien era jefe del servicio de tomografía computada de un hospital de Alemania.
El mismo había observado la presencia de una o más manchas que se conocen como “artefactos” y se interpretan como defecto de la técnica o del aparato, en tomografías computadas de cerebro, sin contraste, efectuadas en personas con diferentes patologías y en especial cáncer y según la patología, variaba el lugar de presentación de este artefacto en la tomografía.Un día murió su hijo y luego del daño psicológico que esto significó para él y su esposa, les apareció a ambos este artefacto en las tomografías de cerebro respectivas y luego un cáncer.Lo siguió investigando en miles de personas y estableció la relación trauma psicológico, manifestación tomográfica del cerebro y enfermedad en el cuerpo.A su vez observó que lo que se conocía como metástasis no sería una diseminación del tumor primitivo, sino que ya se podría predecir al ver donde se localizan los artefactos en las tomografías de cerebro.Esto se contrapone de raíz al criterio en el que se fundamenta la quimioterapia, sobre todo adyuvante y como esta investigación era realmente muy seria y afectaba grandes intereses, terminó perdiendo su título de médico y pasando un año en la cárcel.
C)Radioterapia:
Las terapias radiantes pueden ser externas (cobaltoterapia, acelerador lineal de electrones, rayo láser, etc.) o internas (aplicaciones intravaginales de radium o semillas de iridio radiactivo o bien inyecciones intravenosas de iodo radiactivo que es concentrado a su vez por la tiroides y las metástasis que hubiera en cualquier parte del cuerpo, de un cáncer de tiroides.Este último ha sido un gran aporte a la medicina, ya que permite que mucha gente revierta y controle la reactivación de un cáncer tiroideo, siendo esto muy difícil de lograr con otros métodos y obteniéndose esto con un grado de toxicidad bastante tolerable.Es útil también la radioterapia local luego de la extirpación de un cáncer de mama, ya que los efectos adversos son mínimos, comparados con el beneficio (índice terapéutico positivo), sobre todo cuando el tumor medía más de 2 cm. de diámetro.Existen algunas formas de cáncer altamente sensibles a las terapias radiantes como ciertos linfomas (cánceres de los ganglios linfáticos) (aunque no todos) y el seminoma (uno de los tipos de cáncer de testículo), que incluso cuando estuviera diseminado en los pulmones, podría desaparecer totalmente con no muy altas dosis de radiación.También es muy importante aplicar radiaciones en una metástasis en columna vertebral y disminuir mucho con esto, el riesgo de desmoronamiento vertebral y la consiguiente parálisis del enfermo. Sin embargo no son mayoría las neoplasias donde los rayos son realmente útiles, aunque tienen la ventaja con respecto a la quimioterapia de tener sólo toxicidad local y mínima o casi nula afectación del cuerpo entero.Aunque a veces esta toxicidad local pueda ser severa, sobre todo si la dosis es alta y la zona a aplicarse es muy sensible.Puede llegarse a quemaduras (atemperables con aloe vera), fibrosis actinica (grave si es pulmonar y amplia), irritaciones de intestino o vejiga que pueden inducir a obstrucciones o subobstrucciones, anemia o leucopenia (caída de los glóbulos blancos) sobre todo si la extensión irradiada es grande.Tanto la quimio como la radioterapia, en poco frecuentes ocasiones pueden provocar segundos cánceres, o sea por curar un cáncer, producir otro (tumores radioinducidos).Para reducir el riesgo de esto es muy importante que en la dieta anticancerígena e inmunomoduladoraque se indique, se incluyan miso (pasta fermentada de soja y algún cereal) y 2 ó 3 variedades de algas marinas a diario, ya que está demostrado que aceleran la eliminación de sustancias radioactivas, entre otros elementos cancerígenos.Esta dieta, de la cual hablaremos en otro artículo, permitió que los pacientes y el personal de un Hospital de Nagasaki, distante a 2 km. del epicentro de la explosión de la bomba atómica, no tuvieran aumento en la incidencia de cánceres radioinducidos, como lo tuvieron personas que vivían en lugares mucho más distantes, pero que se alimentaban de otra forma.Confirma esta observación un trabajo de Fisher y colaboradores, publicado en la revista Surgery, efectuado sobre ratas que fueron expuestas a una radiación capaz de generar un cáncer en todas ellas.Se dividió a la población de ratas en dos grupos, y a uno de ellos se les dio de comer de todo y abundantemente, mientras que al otro grupo se les dio una cantidad más restringida y una calidad similar a la utilizada por personas, en el Hospital de Nagasaki.El resultado fue sorprendente = el 100% de las ratas del primer grupo murió por tumores radioinducidos y de los 28 machos del segundo grupo, murieron sólo 7 y de las 15 hembras sólo 1.Y no hicieron ni Visualización Creativa, ni Reiki, ni se les dio ninguna medicación, sólo la dieta, que era muy similar a la macrobiótica.Por eso esta dieta es muy importante, más aún para quienes están expuestos a algún tipo de radiación ya sea por donde viven o donde trabajan o más aún si deben recibir radiaciones para el diagnóstico (radiología, tomografías, medicina nuclear) o el tratamiento radiante o si trabajan haciendo estos estudios y terapias (ver libro “Alimentación y Radiactividad” de la Dra. Shanon = Diet For Atomic Age)
D)Hormonoterapia:
Consiste en la administración de hormonas o más frecuentemente antihormonas en pacientes que tengan tumores hormonodependientes o sea que dependan de la acción hormonal para su crecimiento y desarrollo.
En algunos casos su efectividad es mayor que la de la quimioterapia como por ejemplo en el cáncer de próstata, sin tanta toxicidad como la que ésta suele tener, pudiendo emplearse por esto en personas en las que por su avanzada edad o delicado estado, la quimio estaría contraindicada.En el cáncer de próstata se cuenta con un marcador tumoral llamado PSA (Antígeno Prostático Específico) que sirve para monitorear el grado de avance o retroceso de tumores malignos o benignos.Hemos visto casos que han bajado de 100 a 1 ó menos en 2 ó 3 meses de tratamiento, con una antihormona que se aplica 1 vez por mes y cuyo costo es de aproximadamente u$s 700.- la ampolla.Este costo generalmente es cubierto por las Obras Sociales o Prepagas, pero hay una opción para emplearlo con un costo mínimo y menos toxicidad aún, sobre todo para quienes no tienen cobertura médica o no soportan la impotencia que provoca (entre otros trastornos).La efectividad de este método en algunos casos es similar y en otros casos es menor que la administración habitual o eventualmente nula, por lo que deberá controlarse con un dosaje mensual o bimensual de PSA si está teniendo suficiente acción o no.Se trata de la aplicación de la misma droga pero en dinamización homeopática baja (por ejemplo D3, D2, D1).Sólo se requiere del gasto inicial de una ampolla para luego dinamizarla o bien comprarla en farmacias homeopáticas que ya la hubieran dinamizado alguna vez y la conserven.Las bajas dinamizaciones homeopáticas tienen la misma acción que el producto sin diluir, pero con menos toxicidad, mientras que las altas dinamizaciones tienen el efecto opuesto (por eso se emplea un veneno altamente dinamizado para curar los síntomas o enfermedades que provoca el mismo veneno sin diluir).Este criterio de emplear drogas alopáticas pero dinamizadas homeopáticamente, también se está investigando para los diferentes esquemas quimioterápicos en cáncer con resultados que parecen ser interesantes.
En todo tumor que se extirpe parcial o totalmente, que tenga posibilidades por su localización, de ser hormonodependiente, deberían dosarse receptores hormonales, lo cual requiere una conservación especial con hielo seco luego de la extirpación hasta llegar prontamente al laboratorio anatomopatológico.
También cuando existan marcadores tumorales en sangre que sirvan para monitorear la evolución posterior es muy importante dosarlos antes de la extirpación, si es posible analizar su presencia en el mismo tumor y luego en sangre periódicamente.Ya hablamos del PSA en próstata, pero también se cuenta con el CA-15-3 en cáncer de mama, el CA-125 en ovario, el CA 19-9 en estómago-páncreas y colon y el CEA (antígeno cacarcino embrionario en tumores digestivos y otros), así como Alfafetoproteina en tumores de testículo, entre otros marcadores también para otras localizaciones.Como no todos los tumores de estas localizaciones producen estos antígenos, si no se dosaron antes de la extirpación y luego de la misma dan negativo, no se puede estar seguro de si esto es porque ya no quedan restos del tumor o porque ese tumor no produce ese antígeno.Sin embargo incluso en los casos donde da elevado previo a la cirugía, no se tiene un 100% de seguridad de que no se reproduzcan luego, células tumorales que sean algo diferentes a las originales y no produzcan este antígeno.El grado de confiabilidad es variable, según el tipo de tumor y localización.Con respecto al cáncer de mama se ha aceptado internacionalmente el uso de un antiestrógeno llamado tamoxifeno durante los 5 años posteriores a la extirpación tumoral.Sin embargo existe un riesgo para esto, que sólo en algunos casos es razonable aceptar.No sólo aumentan las posibilidades de tener osteoporosis e hígado graso (esteatosis hepática), sino también de cáncer de endometrio.Por tal motivo es importante distinguir qué estudios pueden ser tergiversados por intereses económicos de los laboratorios que los venden y apelar al sentido común.Si una mujer es postmenopáusica y/o tiene los niveles de estrógenos suficientemente bajos, el perjuicio de dar esta medicación puede ser mayor que el eventual beneficio, más aún si se trabaja con la corrección de las causas, cosa que en la mayoría de casos no se hace.Si los estrógenos no están suficientemente bajos en estos casos se puede dar la Tintura Madre de una hierba llamada Agnus Castus que tiene antiestrógenos naturales, que no presentan los mismos efectos adversos que los sintéticos, al menos según nuestras observaciones.Si no se consigue bajar los estrógenos con esto se puede emplear asociado o no a lo anterior, tamoxifeno en bajas dinamizaciones homeopáticas (D3, D2 ó D1) y dosar periódicamenteel estradiol plasmático.Si pese a esto los estrógenos suben a valores peligrosos, recién allí se justifica aceptar el tamoxifeno alopático, pero haciendo ecografías ginecológicas y hepáticas periódicamente para controlar que el endometrio no crezca mucho y que el hígado no se enferme de esteatosis.También habría que aportar calcio extra (la mitad de una cáscara de huevo por día, hervida en vinagre 2 ó 3 minutos o dejada en jugo de limón, será un aporte más que suficiente de citrato o acetato de calcio, sales baratas y perfectamente absorbibles) y tomar al menos 10 ó 15 minutos de sol por día, para producir suficiente vitamina D que ayuda a la absorción del calcio.Aunque no olvidemos que lo más importante es dejar de robar calcio con todo lo que provoca acidez gástrica o acidificación de la sangre (azúcar, carne, café, mate, aspirinas e incluso lácteos como el queso, que se ha demostrado, hacen perder más calcio del que aportan).Si se verifica por ejemplo un considerable agrandamiento del endometrio por la administración de tamoxifeno, habrá que recurrir a otras antihormonas que no tengan este efecto (aunque tengan otras acciones indeseables y sean más caras) o bien si por lo antedicho esto no fuese posible y reapareciera el tumor pese a todos los pasos previos y las acciones tendientes a corregir las causas, para salvar la vida y como último recurso, podría ser aceptable la extirpación de los ovarios, con la ayuda psicológica que permita atemperar los efectos emocionales de esta mutilación.Lo que resulta inaceptable es apelar a este recurso sin dejarlo como una última instancia.
Una visión poco inteligente o consumista pone el acento en administrar antiestrógenos por ejemplo, en personas con cáncer de mama, pero no limita o elimina el aporte de estrógenos que viene con la alimentación: pollo común, carne de vaca y de cerdo, leche, quesos y otros lácteos, huevos comunes y el abuso de porotos de soja y otros alimentos vegetales que tienen fitoestrógenos (estrógenos de origen vegetal que aunque sean menos riesgosos que los de origen animal, por su exceso, podrían asemejarse a los mismos, en su grado de perjuicio).Que quede claro que la acción anticancerígena de ciertos derivados de la soja como el miso pesa mucho más, que el mínimo aporte de fitoestrógenos que pueda tener.
E)Inmunoterapia o Bioterapia
Consiste en la estimulación específica de las defensas mediante diferentes tratamientos, como para que las mismas logren mayor efectividad en su tarea de reconocer y eliminar células cancerígenas.
Algunos de estos tratamientos son vacunas (como la BCG o vacuna antituberculosa, de cuestionable utilidad) autovacunas (desarrolladas en base al tumor del mismo paciente o de su sangre) interferón e interleukinas (elementos de nuestro sistema inmunológico que se aplican concentrados en pacientes con ciertos tumores como melanoma de piel o cáncer de mama por ejemplo con un porcentaje de utilidad no despreciable pero con toxicidades que a veces no son soportables por largo tiempo y que hacen que muchos pacientes prefieran morir antes de estar tanto tiempo sintiéndose de esa forma por un tratamiento que más que curar generalmente tiende a mantener controlada la enfermedad).Un gran avance en este rubro ha sido el aporte del premio Nobel argentino Prof. César Milstein, con el descubrimiento de los anticuerpos monoclonales.La producción específica en cantidad adecuada y la aplicación de anticuerpos que reconozcan células tumorales y se fijen a ellas, llevando unido a cada anticuerpo una droga antineoplásica capaz de destruir a esa célula a la cual se fija, está permitiendo ver excelentes respuestas terapéuticas con minimización de la toxicidad.Por el momento esto se hace en forma experimental y la posibilidad de hacerlo masivamente está limitada por el elevado costo.Sin embargo hemos visto por ejemplo el caso de una mujer con cáncer de mama y metástasis hepáticas y pulmonares múltiples que en pocas aplicaciones de lo antedicho logró una remisión completa de sus lesiones, pero que al año siguiente murió por reactivación fulminante de su cáncer ya que no aceptó cambiar ni su dieta ni su actitud autodestructiva, que la llevaba a generarse a sí misma ésta enfermedad.También en el tema de la inmunoterapia para cáncer, otro argentino que hoy tiene más de 90 años y aún dicta cursos, ha hecho un valioso aporte a la ciencia.Se trata del Prof. Ernesto Puigróss, quien ha asociado sus conocimientos de Homeopatía y Homeoterapia a los más avanzados estudios de Inmunología y Biología Molecular en lo que él bautizó como Medicina Energética Biológico Clínica.Por ejemplo altas o bajas dinamizaciones de cada elemento del sistema inmunológico (IgG, IgA, IgM, IgE, interferón, linfocitos CD4, CD8, etc.) permiten subir o bajar a voluntad cada fracción según se requiera para los fines terapéuticos, actuando de la misma forma también con anticuerpos específicos contra cada tipo de tumor y proteínas como la del mieloma que se extraen de la orina del paciente y con autovacunas homeopáticas.
Sin embargo esto tampoco sería suficientemente útil, si no se cambian los hábitos y los factores psicosocioespirituales y ambientales que generan la enfermedad.El Dr. Puigróss también pone mucho el acento en la corrección por diferentes métodos de los factores genéticos y virósicos, que en opinión del autor de esta nota, tienen una importancia secundaria.
F)Acerca de los transplantes de Médula Osea:
Ha avanzado mucho este tema en los últimos años.Consiste en la aplicación de médula osea de un donante compatible o bien de un autotransplante de células cultivadas a partir de células pluripotenciales del mismo paciente obtenidas de la médula osea o de su sangre periférica, luego de someterlo al mismo a una megadosis de quimioterapia que lo llevaría a la muerte casi segura si no se lo recuperara con la aplicación de estas células rescatadas previamente.Sin embargo, a pesar de los avances, el riesgo de mortalidad sigue siendo elevado, en algunos casos cercano al 80% ó más y las posibilidades de que la enfermedad no se reactive luego de esto, tampoco son cercanas al 100%, aunque se tenga la suerte de sobrevivir al transplante, por lo cual el bajo índice terapéutico (grado de beneficio/grado de perjuicio) aconsejan dejarlo como un ultimísimo recurso cuando realmente se hayan agotado todos los métodos naturales o no, sin olvidarse, como siempre insistimos, de corregir las causas.
El relato de dos casos clínicos ilustrarán un adecuado proceder dentro del tema que nos ocupa:
Una mujer de 35 años, psicóloga y madre de 5 hijos consultó hace muchos años con diagnóstico de leucemia mieloide crónica, en un estado deplorable.Venía con 220.000 glóbulos blancos (normal hasta 9.000) 15.000 plaquetas (normal más de 150.000) 18 de hematocrito (normal más de 37) con 1.800.000 de glóbulos rojos (normal más de 4.000.000) y un bazo tan agrandado que no le entraba en su abdomen (llegaba al pubis) y le traía un dolor que le hacía insoportable la vida.Su médula osea estaba plagada de blastos y era de pocas semanas la expectativa de vida que tenía.Ella venía siguiendo una dieta macrobiótica, pero por razones psicológicas decidió autodestruirse, por lo que empezó a comer de todo y muy mal.Valga saber que una persona que sigue una dieta saludable está más sensibilizada y con más facilidad que otras personas se puede curar de muchas enfermedades, pero por esa sensibilidad, también le resulta más fácil enfermarse gravemente cuando decide hacerlo.En muy poco tiempo desarrolló esta leucemia fulminante y estaba cerca de llegar a la muerte que buscaba.Sin embargo, luego de tocar fondo y trabajar psicológicamente las causas de sus actitudes autodestructivas, decidió vivir y para esto hizo la dieta y los tratamientos externos que le indicamos con total disciplina, además de aceptar una única medicación quimioterápica de administración oral llamada Leukerán.El resultado fue espectacular por su rapidez.Debemos tener en cuenta que con la alimentación adecuada, suele ser más fácil y rápido revertir un cáncer de la sangre (leucemia) que un tumor sólido, pues lo que primero cambia, al cambiar la dieta es la calidad de la sangre.Lo concreto es que en 3 semanas le bajaron los glóbulos blancos a 5.700 (normal) los rojos le subieron a 3.600.000, el hematocrito a 35, las plaquetas a 150.000, los blastos en médula osea bajaron a un 20% y el bazo apenas si se le palpaba por debajo de las costillas.El oncohematólogo que la seguía le confesó que nunca había visto un resultado tan contundente y rápido y decidió suspender el Leukerán en la 3er. semana para que los glóbulos blancos no le bajen más de lo normal, por lo cual desde entonces siguió sólo con nuestro tratamiento.A la 6ª semana ya no se le palpaba más el bazo, se le normalizaron por completo los valores en sangre y le desaparecieron los blastos de la médula osea, con lo cual ya no quedaba ninguna evidencia de enfermedad.
De 1.000 enfermos oncológicos atendidos, he visto cientos de pacientes, incluso deshauciados, que lograron revertir su enfermedad por completo, pero ésta fue la única persona que lo logró en 6 semanas, quizás por la dieta que seguía previamente y por la firme y profunda decisión de vivir y de cambiar todo lo que en su vida necesitaba cambiar para tal fin.
Como era de esperarse en casi todo caso de leucemia, el oncohematólogo que la seguía, le dijo que si bien era excelente el resultado que obtuvo, no debía dormirse en los laureles y debía viajar a Israel para hacerse un trasplante de médula ósea que en aquella época aún no se hacían en nuestro país.La paciente, conciente del riesgo que este trasplante implicaba y con la íntima convicción de que ya había revertido las causas de su enfermedad y no sólo su manifestación externa, le aseguró al especialista que aceptaría hacerse el trasplante, si la enfermedad le volvía a aparecer, pero que le diera la oportunidad de demostrarse que era cierto que el problema ya estaba resuelto de raíz.Lo cierto es que hace 5 años volví a ver a esta mujer, gozando de plena salud, de sus 5 hijos y de su trabajo de psicóloga, luego de 8 años de haber pasado lo que pasó, sin haber tenido ninguna recaída ni por lo tanto necesitado de ningún trasplante.
Otro caso de leucemia MC, en una mujer de alrededor de 45 años, peluquera de profesión, que llega a la consulta con una gran postración y malestar general, además de fiebres casi continuas por el tratamiento con interferón que desde hacía meses venía recibiendo, a pesar de lo cual no lograba negativizar sus células anormales en médula osea, caracterizadas por la presencia de lo que se conoce como Cromosoma de Filadelfia.Comenzó el tratamiento holístico que se le indicó descartando el uso del interferón por los efectos adversos que el mismo le traía, pero sin decirle al médico de su prepaga y hospital comunitario que la atendía, que había abandonado esta medicación.Esto se debió a que en el contrato que firmó cuando se hizo socia de la prepaga de este hospital, figuraba una cláusula que decía que si el paciente decidía tratarse con dietas u otras terapias naturales, la institución tenía el derecho de expulsarla y negarle todo tipo de cobertura médica posterior.En pocos meses, la paciente logró normalizar todos sus valores sanguíneos y negativizar el Cromosoma Filadelfia de su médula ósea, creyendo los médicos de su hospital,que esto lo logró gracias al interferón, sin poder ella hacerles saber que no fue así, salvo que se arriesgue a quedar sin cobertura médica.Ahora está tratando de convencerlos, al igual que en el caso anterior, de que no le insistan con el transplante de médula ósea, por el riesgo de vida que esto implica, siendo muy poco probable que la enfermedad se le reactive si ella continúa llevando una vida saludable y con todo lo que está desarrollando gracias al Grupo de Crecimiento Psicosocioespiritual en el que está, de cuya esencia se habla en un artículo de esta misma revista.
Conclusión:
Los métodos convencionales anticancerígenos a veces son muy útiles y a veces muy perjudiciales.Su utilidad a veces llega a salvar una vida, sobre todo si a esto se asocia un tratamiento más completo que luego de descubrirlas artesanalmente, solucione las causas de esta enfermedad.Sus perjuicios a veces llegan a hacer perder la vida o a vivirla de una forma en la que casi nadie desearía vivir, por mucho tiempo al menos.Lo inteligente más que restar sería sumar, pero sabiendo cómo hacerlo, en qué casos sí, en qué casos no y qué terapias aportan en cada caso, más beneficio que perjuicio, sin mezclarlas sin ton ni son.Este artículo es sólo una invitación a la reflexión, tanto para médicos u otros profesionales de la salud,como para pacientes y sus familiares y el autor se conformaría con que por lo menos a unos cuántos, se le despierten algunas dudas, porque, como ya fue dicho, es preferible dudar, antes de estar, decididamente equivocados.
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