7 Otros componentes naturales:
 
 

Uno de los más nefastos componentes naturales de la leche vacuna, que se concentra más aún en sus derivados y que probablemente también se encuentre en la leche de otras especies mamíferas es el Factor de Crecimiento Epitelial o EGF (Epitelial Growth Factor). La vaca produce naturalmente y segrega por su leche esta sustancia destinada a estimular el crecimiento de los tejidos epiteliales del ternero. Recordemos que un ternero suele aumentar de 60 a 100 kilogramos en un año, pero un estímulo de este tipo en un bebé humano que crece mucho menos y peor aún en un adulto que ya no crece y ni que hablar si encima se aporta concentrado en quesos, cremas, dulce de leche, helados, manteca, etc., es indiscutiblemente peligroso: puede ser como kerosenepara un incendio para cualquier tipo de cáncer o tumor benigno epitelial.

La mayor parte de tumores benignos o malignos del ser humano son epiteliales: no sólo los epiteliomas de la piel, sino los adenocarcinomas y carcinomas epidermoides de mamas, útero, ovario, colon, páncreas, estómago, esófago, pulmón, próstata, parótida, laringe, riñón, vejiga, vías biliares, etc., son de tipo epitelial. En casi todos estos tumores se verificó que la leche vacuna y sus derivados tienen un importante rol como factor causal y/o como detonante o facilitador de otros factores y también en otros cánceres no epiteliales por la presencia de otros factores que estimulan el crecimiento de otros tejidos que constituyen a esos diversos tumores.

En los estudios anatomapotológicos exhaustivos, se está evaluando en estos tumores qué porcentaje de las células atípicas tienen receptores para el EGF.

Lo más lamentable es que casi siempre, a una persona a la cual se le ha diagnosticado un cáncer de cualquier tipo, la gran mayoría de los médicos aún hoy le digan a sus pacientes que pueden comer de todo y en abundancia, sobre todo mucha carne y muchos lácteos, para mantenerse “fuertes” para afrontar la cirugía, quimio o radioterapia que se le haga. De esta forma lo que se ataca por un lado con la consabida toxicidad, se fortalece por el otro. Lo mismo veremos que sucede con los estrógenos que analizaremos al hablar de aditivos.

El EGF no está presente en la carne y el pollo y quizás esto sea decisivo para determinar lo que hemos descubierto en nuestra investigación: que los lácteos son más cancerígenos incluso que la carne y el pollo, aunque no por esto hablamos bien de ellos.

Además de cáncer, la otra gran causa de muerte en países como el nuestro donde prevalece el hiperconsumoen general, son las enfermedades cardiovasculares.

Muy serias investigaciones responsabilizan a la leche homogeneizada y a los productos elaborados con ellas, como el principal iniciador de estas enfermedades a través del Factor X-O (enzima xantinooxidasa) otro componente natural de la leche del cual algo hablamos en el punto 4 de este mismo capítulo.

Según el Dr. Kart Oster, autor junto a Donald Ross y a Hazle Richmond Dawkins, del libro “The XO Factor: Homogenized milk may cause your hearth attacck”, la xantino oxidasa biológicamente activa es más importante y decisiva que el colesterol, los triglicéridos y el tabaco, en la generación de arterioesclerosis . Si bien se encuentra en forma natural en la leche vacuna y por este motivo lo analizamos en este punto, en la leche tal como sale de la vaca, el factor X-O no es biológicamente activo, salvo en un 15%, porque puede degradarse fácilmente en el estómago. Pero como dijimos en el punto 5, al homogeneizarse la leche, se hace inmune al ataque de los jugos digestivos y penetra en la sangre sin inconvenientes junto a las grasas. Cuando llega a la misma en parte es atacada por anticuerpos con lo que puede provocar los trastornos vistos en el punto 1 y 2 , pero está demostrado que por sí sola o quizás unida a estos anticuerpos circulantes que la atacan, se deposita en las capas superficiales internas de las paredes arteriales y del mismo corazón, atacando un tejido conocido como plasmológeno y produciendola liberación de superóxido (O2) (radical libre de oxígeno), un producto muy tóxico para las células que constituyen la zona interna de las arterias. Donde se acumula XO esa zona arterial queda literalmente carcomida.

Luego esta zona empieza a endurecerse por el depósito de minerales y a continuación se depositan colesterol, triglicéridos, fibrina, calcio y plaquetas, conformando las típicas placas de ateroma que van obstruyendo las arterias de cualquier parte del cuerpo, tal como se vio en el punto 5 de este capítulo y se ampliará en el de enfermedades cardiovasculares, donde también analizaremos un tratamiento integral de estas afecciones que en muchos casos ha hecho innecesaria la siempre riesgosa solución quirúrgica de las mismas.

En muchos niños de corta edad ya se verifica también una incipiente arterioesclerosis comprobada en diferentes estudios que encuentra una lógica explicación en la cantidad y variedad de productos elaborados en base a leche homogeneizada (yogures, helados, postres, leche chocolatada, etc.) que, “con mucho amor” sus padres y pediatras los incitan a consumir cotidianamente.

Otro componente natural que en dosis bajas es útil, pero en alta dosis es perjudicial y esto sucede por consumir lácteos en exceso o peor aún por el habitual agregado que hacen las industrias de la leche, es la vitamina D. Normalmente se forma en la piel en base al colesterol que allí se encuentra, gracias a la acción de los rayos ultravioletas que la simple exposición al sol durante algunos minutos por día permite (basta con10 a 15 minutos de exposición diaria al sol de en cara y brazos o piernas para que se formesuficiente cantidad de vitamina D que luego se activa y almacena en el hígado, adquiriendo su forma final en los riñones, para luego desarrollar su acción facilitadora de la absorción de calcio y fósforo en el intestino). Sin embargo se suele aconsejar a los lácteos como indispensable fuente de vitamina D (además de calcio) y para esto se lo fortifica con esta vitamina y también con la A (que en grandes excesos, sobro todo medicamentosos, pueden generar múltiples trastornos, incluso hasta encefalitis.

La vitamina D estimula la acción del factor X-O (recién descripto) y por lo tanto su exceso, asociado a las leches homogeneizadas y sus derivados, juegan un importante rol en la generación de enfermedades cardiovasculares. También en exceso esta vitamina puede suprimir fácilmente varias funciones del sistema inmunológico: la producción de interleuquina 2 por el glóbulo blanco, con el que se afecta la producción de los ya mencionados linfocitos T auxiliares o helpers, supresores y de anticuerpos.

Si bien puede prevenir una proliferación excesiva de linfocitos y anticuerpos, la vitamina D en exceso resulta peligrosa por su efecto inmuno supresor.

Esto es particularmente grave en pacientes con SIDA y en comunidades cadenciadas, donde las enfermedades infecciosas son tan frecuentes y “para hacerles un bien” se les obsequia a estas familias o en las iglesias o en los colegios, litros de leche homogeneizada y fortificada con vitamina D y sus derivados. También la hipervitaminosis D causa altos niveles de calcio y fósforo en sangre y en orina.

Los trastornos que esto provoca fueron descriptos en el punto 4 de este capítulo.

Sin embargo también el déficit de vitamina D puede ser perjudicial para el sistema inmunológico por deprimir la actividad fagocítica. Los corticoides, tan frecuentemente usados tienen una acción antagónica de esta vitamina, entre tantos otros efectos adversos. En el capítulo de saludables reemplazos describiremos fuentes sanas de vitamina D, para épocas o zonas con poco sol, porque recordemos que un poco de sol a diario permite su producción normal(en esta sociedad de consumo estamos acostumbrados a consumir, consumir y consumir y nos cuesta creer que algo tan barato como el sol (tampoco en exceso por lo que todo el mundo sabe), puede ser muy útil. ¿Será porque al sol no lo venden en la farmacia ni en el supermercado, ni a través de tentadoras publicidades por televisión?

La glándula hipófisiso pituitaria de la vaca, al igual que la del ser humano produce varias hormonas, entre ellas la STH u hormona de crecimiento que, lógicamente aparece en la leche vacuna para ayudar al crecimiento del ternero. En seres humanos adultos, el exceso de esta hormona puede predisponer al cáncer y a la osteomegalia enfermedad caracterizada por el agrandamiento de diferentes partes del cuerpo, sobre todo, manos, pies y mandíbula (en Argentina se recuerda al cantante Edmundo Rivero que la padecía).

Como se dijo antes, de la caseína se extrae la cola de carpintero. Esta y otras mucoproteínas y sustancias mucilaginosas, son las principales responsables por acumulación en el organismo, de todas las flemas y mucosidades respiratorias, digestivas y de otras localizaciones. Estas también influyen en la obesidad tan estrechamente vinculada a los lácteos incluso descremados y se potencia con la generación de mucosidades que traen también las harinas sobre todo horneadas (pan, facturas, galletitas, pizzas, etc.).


 
   
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