6. Hidratos de carbono (intolerancia a la lactosa)
 
 

La lactosa es un disacárido o sea un hidrato de carbono producido por la unión de dos monosacáridos: la glucosa y la galactosa. Es el único hidrato de carbono de la leche y es característico de la leche de todas las especies mamíferas, incluso de la leche humana. Para su utilización debe degradarse en el intestino delgado preferentemente, a través de una enzima llamada lactasa. Esta se empieza a producir en el tercer trimestre del embarazo y declina sustancialmente luego de los primeros años de vida.

Se verificó que cuando se aporta leche de vaca entes de los primeros tres meses de vida, más rápidamente va disminuyendo la producción de la lactasa intestinal. Cuando por excesivo aporte de la leche o por déficit en la producción de la lactasa, queda lactosa sin degradar, esta pasa al intestino grueso donde es atacada por la flora intestinal que la convierte en ácido láctico por putrefacción y fermentación. La mayor parte de los productos de este proceso son tóxicos e irritantes, incluyendo éteres, ácidos y algunas aminas, como la tiramina y las cancerígenas nitrosaminas. Todo esto genera una acidificación también de la sangre que se verifica en un aumento del hidrógeno en la respiración de personas que padecen este trastorno, muchas veces no diagnosticado.

Pueden producir gases, inflamación y dolor intestinal con o sin diarrea tanto en niños como en adultos que lo padecen y desaparece al poco tiempo de dejar los lácteos por completo. Al hablar de estos trastornos gastrointestinales mencionaremos también que otros hábitos pueden sumar su acción, ya que de no eliminarse éstos, quizás no alcance con dejar la leche y sus derivados para obtener una gran mejoría.

Si bien la lactosa no es alergénica, puede potenciar la acción alergénica de las proteínas de la leche vacuna. La deficiencia de la lactasa varía mucho de acuerdo con el país (entre un 2 y un 90 % de la población la padece) siendo mayor el porcentaje de gente afectada en África y Asia, pero en la raza caucásica se incrementa luego de los 13 años. Los pediatras, clínicos o gastroenterólogos que la diagnostican indican formas de leche vacuna libres de lactosa, con lo cual mejora lo concerniente a este punto, pero no lo que tiene que ver con los otros 11 mecanismos, que suelen ser peores.


 
   
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