| |
(Caldo de cultivo) (Proteínas organizadas para abrirse paso por sí mismas y así eliminarse del organismo):
Si bien las dietas muy pobres en proteínas pueden favorecer enfermedades infecciosas, porque incluso los mismos anticuerpos son proteínas y no podrían producirse adecuadamente, está demostrado que el exceso proteico también favorece estas enfermedades. Wilhelm Reich, uno de los científicos más brillantes de este siglo demostró irrefutablemente en laboratorio que la generación espontánea realmente existe. Su experiencia fue filmada y reproducida por otros científicos, incluso algunos de nuestro equipo como para que no queden dudas. Sin embargo, como este libro será seguramente muy polémico por todo lo que implica y al solo efecto de contribuir a no levantar más polvareda, para no espantar a colegas escépticos, hagamos de cuenta que la generación espontánea no existe (recordemos que no por nada Wilhem Reich murió en la cárcel) No es necesario basarse en esto para explicar nuestra teoría con respecto a este punto, aunque sí animarse a pensar más allá de lo que le conviene a los laboratorios que venden antibióticos, antimicóticos, antiparasitarios y antivirales, solos o en cocktails on the rocks.
Hay cosas tan simples que hasta un niño podría deducir, pero que a los médicos nos cuesta mucho por toda la programación mental que nos formaron en la facultad…pero hagamos el intento ¿Cómo están constituidas las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos? Básicamente por proteínas y algunos otros nutrientes, que se necesitan para su cultivo junto a un ph adecuado (grado de acidez/alcalinidad) y una temperatura apropiada. Todo esto es variable según el germen y también (aunque lo indispensable de esto pudiera cuestionarse por lo antedicho) se requiere sembrar en el caldo de cultivo, algunos pocos gérmenes de la especie que se intente hacer multiplicar.
La otra pregunta es ¿qué hace el organismo cuando al mismo se le aporta un exceso cotidiano de proteínas? (carne de cualquier tipo, lácteos, etc.). Si fuera un exceso de grasa las acumularía como tales en el tejido adiposo en diferentes órganos, vasos sanguíneos (arteroesclerosis) tejido celular subcutáneo, etc,; si fueran hidratos de carbono los transformaría en glucógeno (almidón animal) o en grasas. Pero el exceso de proteínas no es tan fácil de manejar: una parte trata de eliminarse por materia fecal, otra parte se convierte en urea y se elimina por riñón con la orina, los aminoácidos que la componen pueden convertirse en glucosa, sobre todo para compensar caídas de azúcar sanguíneo, pero muchas veces quedan, pese a esto, excedentes que justamente sirven de caldo de cultivo para diferentes microbios, cuando el resto de las condiciones (temperatura, ph, caída de las defensas, etc.) lo permita. De acuerdo con cuáles sean esas condiciones y esas proteínas, se multiplicará un tipo de germen o bien otro tipo de los ya presentes en el organismo o eventualmente de algunos que hubieranllegado por contagio, por ejemplo. Estos microorganismos (generalmente bacterias, hongos o parásitos o a veces virus), son en otras palabras conjuntos de proteínas y otros elementos organizados en forma de organismos vivientes, que de esta manera adquieren la capacidad de abrirse paso por sí mismos para terminar eliminándose del organismo en secreciones, pus que ellos mismos hacen formar, etc.
Si las defensas del organismo están actuando bien, limitan estos procesos ayudando a una eliminación muchas veces imperceptible (infección sin enfermedad) o perceptible: enfermedad infecciosa aguda que muchas veces puede superarse sola mejorando las defensas orgánicas y dejando de aportar elementos que se usan como caldo de cultivo (proteínas de lácteos, carnes y otras fuentes, dulces especialmente para los parásitos, etc.) desintoxicando al organismo de múltiples formas y cambiando las condiciones que enriquecían esos caldos de cultivo (ph, temperatura, etc.) .
Existen hierbas, medicamentos homeopáticos, etc., que pueden no sólo mejorar las defensas, sino también tienen acción antibiótica, antimicótica, antiviral o antiparasitaria suave como para controlar el proceso sin contradecir lo que el organismo está queriendo hacer: desprenderse del excedente de nutrientes que pasan a convertirse en basura y que si se trata de proteínas, encima se van pudriendo dentro de nuestro cuerpo. Sólo si la infección progresa y no se puede controlar con estos métodos, salvo infecciones graves como tuberculosis, etc., en las que hay que aceptarlos desde un principio, pasa a ser lógico, medicar con antibióticos de entrada, ante problemas simples incluso en casos virósicos donde no hacen absolutamente nada más que perjudicar, ya que siempre se ha dicho que por ejemplo una angina virósica se cura en 7 días con antibióticos y en una semana sin los mismos, ya que estos actúan sobre bacterias y no sobre virus. Últimamente, por suerte son mayoría los que piensan dos veces antes de medicar. Si es un error estar siempre en contra de medicar, también lo es estar sistemáticamente a favor. |
|