2. Autoinmunidad y agotamiento inmunológico relacionado con sus proteínas.
 
 

Está demostrado que el exceso de respuestas inmunológicas provocado por una exposición muy frecuente de sustancias que el organismo no reconoce como propias es uno de los principales factores que pueden inducir al agotamiento del sistema inmune en uno o más de sus múltiples componentes. Ya se explicó lo que sucede con la IgA intestinal. Se denomina Autoinmunidad al daño provocado por las mismas defensas del propio organismo, contra sus propias células, tejidos u órganos.

Son muchísimas las enfermedades conocidas desde hace mucho, donde se han descubierto últimamente, algún componente de autoinmunidad. En nuestra experiencia en el 100 % de los pacientes que observamos con alguna enfermedad autoinmune (el número de casos totales de cada patología se publicará en el momento en que nuestro estudio esté concluido, pero entre todas ya superamos los 1.000 pacientes) el factor común de todos ellos, fue elconsumo frecuente y casi siempre abusivo de algún tipo de lácteo, especialmente helados en la mayoría de enfermos de esclerosis múltiple, quesos en pacientes con muchas otras patologías, dulce de leche, etc.

Existen diferentes tipos de autoinmunidad y tanto en uno como en otros, se puede demostrar alguna vinculación con la leche y sus derivados (aunque como en todo no se puede decir que sea el único factor causal). Uno de esos tipos es la producción de anticuerpos que en vez de atacar elementos extraños, se confunden y atacan las propias células. Esto se verifica en ciertos trastornos por ejemplo de hígado (hepatitis crónica autoinmune) de la tiroides (tiroiditis de Hashimoto y otras formas de hipotiroidismo), pénfigo (grave afectación a la piel), diabetes autoinmune, etc.

Por ejemplo, se ha descubierto que los niños con diabetes infanto-juvenil, tienen en su sangre 7 veces más anticuerpos contra la caseína (la proteína más abundante de la leche) que los adultos normales y que existen estructuras antigénicas similares en la caseína y en las células del páncreas donde se produce insulina, hormona que les falta a los diabéticos. Es elemental, atando cabos que si la caseína puede entrar “como Pancho por su casa” al torrente sanguíneo por lo explicado en el punto precedente o al menos pasar la primera barrera de anticuerpos inespecíficos (IgA) y puede por esto producirse a diario anticuerpos contra ella, estos pueden confundirse y atacar también a las células pancreáticas que elaboran insulina, dado que hay estructuras muy similares a las que tiene la caseína e indujeron a la formación de esos anticuerpos específicos, generándose así una diabetes autoinmune, más aún si la predisposición genética y el consumo abusivo de golosinas, bebidas azucaradas, postres, harinas blancas y otros elementos, suman su acción (esto se ampliará al hablar de diabetes).

De la misma forma otros antígenos de la caseína y de otras proteínas bovinas podrían asemejarse en su estructura a otras células humanas de otros órganos y de acuerdo con cuál o cuales sean y qué otros factores se sumen, se pueden generar muchas de las enfermedades del listado visto. Lo interesante es que muchos de estos autoanticuerpos ya se pueden dosar en sangre y hemos comprobado en los casos en que pudimos acceder a estos estudios y el paciente tuvo suficiente disciplina en la dieta y además volvió a controles posteriores, que el nivel de estos autoanticuerpos se reduce gradualmente hasta normalizarse en muchos casos y cuando el paciente vuelve a transgredir la dieta, los mismos vuelven a aumentar

No sólo las proteínas de los lácteos como caseína, lactoalbúmina y otras muy conocidas,generan producción de autoanticuerpos. Lo mismo sucede con el peligroso Factor X-O que se verá luego y que es el principal causal de infartos y arterioesclerosis y por lo tanto el mayor asesino serial de nuestra sociedad y lo peor es que gracias a la homogeinización de la leche para que no forme nata, anda suelto y en la sangre de quien consume hasta los famosos yogurcitos elaborados con ella, creyendo, por las falsas publicidades, que hasta sirven para adelgazar.

Otro tipo de autoinmunidad está relacionada con los complejos antígeno-anticuerpo (atacante-defensor) que circulan unidos por la sangre, que no alcanzan a ser englobados, degradados y eliminados por un conjunto de 18 elementos proteicos denominados “complemento”. Estos complejos se depositan en riñones, vasos sanguíneos, articulaciones, etc., generando diferentes trastornos. Se demostró que quienes tienen complejos antígeno–anticuerpo circulantes, muestran bajos niveles de complemento, dentro de los 30 a 60 minutos de tomar tan solo 100 mililitros de leche. Si la ingesta de lácteos es mayor, la caída del complemento también es mayory muy probablemente de acuerdo con el tipo de lácteo del que más se abuse, se reducirá más uno u otro tipo de complemento y con esto se tenderá a una u otra patología, por ejemplo este tipo de mecanismo autoinmunees el que se verifica en la nefritis (afecciones del riñón), algunas artritis, vasculitis, lupus eritematoso sistémico y ciertas anormalidades de las funciones cerebrales. Probablemente por esta causa los lácteos de todo tipo que tanto comen los chicos, sumado a los dulces, gaseosas, chocolates, galletitas, etc., causales de caídas del azúcar en la sangre por efecto rebote (ver SEDA) que también afecta las funciones cerebrales como la memoria, concentración, etc., sean los principales responsables de los trastornos en el rendimiento escolar, más aún si el coeficiente intelectual es normal, así como de diversas formas de demencia, incluso senil.

Otro mecanismo de autoinmunidad puede relacionarse con la caída de los linfocitos CD8 u OKT8, también llamados inmunosupresores que son glóbulos blancos o leucocitos que tienen la función de frenar la respuesta inmunológica para que no resulte exagerada. El ingresoa la sangre de sustancias extrañas altamente antígenicas(o sea altamente generadoras de rechazo inmunológico) como la de los lácteos, estimula mecanismos como los que se acaban de describir y para evitar que los mismos sigan dañando al organismo se producen más linfocitos supresores. Su estímulo permanente pueda agotarlos y con esto la enfermedad que se trate (artritis reumatoidea, esclerosismúltiple, etc.) hace un pico agudo que luego se estabiliza al reponerse el nivel de linfocitos.

Los tratamientos con corticoides son la mayor aberración para estas enfermedades, pues no sólo aumentan las causas de las mismas (que se analizaran al hablar de cada una) sino que también disminuyen la producción de linfocitos supresores. Cuando se los estudia en Farmacología, se nos enseña que los corticoides son maravillosos medicamentos capaces de hacer que un moribundo se levante de su lecho y camine raudamente… hacia si propia tumba. Sin embargo a veces pueden salvar una vida (como en un edema de glotis), siempre que se los use en emergencias y por poco tiempo. En estos casos puede ser aceptable, pero no enfermedades crónicas como las autoinmunes, en las que hemos visto excelentes respuestas, dejando de administrarlos por completo, pero gradualmente (no deben eliminarse de golpe).

De la misma forma como pueden disminuir o agotarse los linfocitos supresores, en otros casos puede suceder lo mismo con los linfocitos CD4 u OKT4 también conocidos como T helpers o auxiliares de la acción de otros elementos del sistema inmunológico. Si bien su déficit puede generar infecciones de cualquier tipo, estas células se hicieron famosas gracias al SIDA, ya que en este Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida suelen bajar, pero no siempre y su nivel no es parámetro tan fiel de la evolución como se cree. Si bien se demostró que el virus conocido como HIV si existe sólo puede destruir algunas de estas células, está demostrado que en la misma unidad de tiempo en que el virus mata una célula, el organismo en condiciones normales reproduce 30. Queda claro que el virus por sí mismo no le haría ni cosquillas al sistema inmunológico, pero si el organismo está desnutrido y / o bombardeado con drogas, antibióticos y otros medicamentos, lácteos, carne y sobre todo prisionero de un pánico atroz por creer que tiene un virus asesino en la sangre y contra el que no se puede hacer nada y a esto se le suma la discriminación social, la pérdida del trabajo y de pareja, aunque no tuviese ningún virus cualquier persona que pasa por lo antedicho podría (si no cambia lo que tiene que cambiar) morirse de SIDA o de algo que es exactamente lo mismo, pero sin la presencia del supuesto HIV y por eso se ha llamado linfocitopeniaidiopática de los CD4 . Esta es en otras palabras: caída de los linfocitos CD4 por causas desconocidas… ¿realmente son desconocidas esas causas o esas causas que nombramos son las verdaderas causas del SIDA con la presencia o no del supuesto HIV? Esto lo ampliaremos al hablar de SIDA.

Si en cambio la parte del sistema inmunológico que decae es la que se denomina Sistema de Reconocimiento Antiblástico, que es el conjunto de elementos que reconoce y elimina a las cerca de un millón de células cancerígenas que diariamente se le llegan a producir a cualquier personanormal y a esto se le suma un vendaval de cancerígenos dietético ambientales (cuya variedad en los lácteos da para escribir un capítulo sólo con ellos) y el resto de factores cancerígenos psicosocioespirituales, lo que puede llegar a desarrollarse es un cáncer. Este tema también lo ampliaremos en el próximo número. Para ampliar información sobre estos dos primeros mecanismos fisiopatológicos y algo más de los otros, se sugiere la lectura del libro SIDA, Macrobiótica e Inmunología Natural de Michio Kushi, Martha CottrelM.D. y Mark Mead. Editado por publicaciones GEA. Mauricio Waroquiers: Maldonado, Uruguay (1993).
 
   
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