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El nutricionista John Mc Dougall, señala en “Dairy Products anEggs are avoided on a Health-supporting Inc,.Piscataway, NJ, que los lácteos son la principal causa de alergias alimentarias, lo mismo señala el Dr. Frank Oski en “Don’t drink your milk”. Si bien la Asociación Americana de Pediatría desancosejó su uso en niños pequeños y recientementeel Jefe de Gastroenterología del Hospital de Niños de La Plata afirmó en declaraciones periodísticas que el 80% de los chicos son alérgicos a la leche, esto también es válido para los adultos, incluso para los productos derivados de la misma. Se han detectado 25 antígenos diferentes en la leche (proteína foránea que genera una respuesta inmunológica), la lactoalbumína y la gamaglobulina bovina son de las más antigénicasy de difícil digestión y no sólo se las encuentra en los lácteos, sino en forma de caseinatosse la incorpora en muchos medicamentos e incluso en suplementos nutricionales que se les aporta a pacientes en estado terminal, agravando su proceso y en productos que la gente cree muy naturales y saludables(batidos para adelgazar). Valga recordar que de la caseína se extrae el poderoso pegamento conocido como “cola de carpintero”. Es muy importante conocer la composición de cada medicamento o suplementos nutricionales o alimento que se ingiere para poder superar las diferentes formas de alergia, ya que éste es uno de los ejemplos de patologías que pueden tener respuestas del todo o nada, de la misma forma que si uno es alérgico a la penicilina, con un solo comprimido puede tener una respuesta máxima, con la alergia a las proteínas de los lácteos o a los antibióticos que se les suelen agregar, pasa lo mismo. La caseína es la más abundante de las proteínas de la leche y el 40% de la misma es indigerible y favorece también la dispepsia putrefactiva, la constipación, etc.
La Dra. Charlotte Cunningham Rundles expuso sobre sus extensas investigaciones en este tema en el Simposio sobre “Nutrición, Infección y Sistema Inmunológico”, organizado en 1986 por el Instituto de Nutrición Humana, en el Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia. Según afirma la misma, el tracto intestinal tiene un rol fundamental en evitar la absorción de unantígeno en la sangre, en primera instancia a través de la secreción y reciclaje de un conocido anticuerpo llamado inmunoglobulina A. El mismo se segrega en la mucosa del intestino, pulmones y otros órganos. La superficie de absorción intestinal, es de lejos el mayor contacto del cuerpo con el exterior (aproximadamente 300 metros cuadrados en un adulto normal es la superficie de todos los pliegues intestinales). Por lo tanto deben ser inmensas las cantidades IgA que deben segregarse para proteger permanentemente al organismo de todos los trastornos que provocarían que tantas sustancias extrañas entraran directamente al torrente sanguíneo. En circunstancias normales las proteínas bovinas de lácteos y carnes, al igual que todas las demás deberían ser degradadas en los aminoácidos que las constituyen. Absorbidos como tales, el organismo los lleva por la sangre hasta las células para que allí se produzcan proteínas propias que no perjudiquen sino beneficien al organismo. Además aquellas proteínas que se ingieran en exceso o que no se digieran, deberían ser retenidas en el intestino y excretadas con la materia fecal. Parece ser que la carencia de IgA secretoria es una de las deficiencias inmunológicas más comunesy menos diagnosticadas. Esta condición es normal en el feto y en el neonato por la inmadurez inmunológica, pero la leche materna suministra la IgA necesaria para lograr el desarrollo e integridad funcional de los intestinos y del aparato respiratorio del niño en desarrollo, mientras que la leche vacuna carece totalmente de este anticuerpo esencial.Por este motivo aportar proteínas tan antigénicas como la leche devaca a un bebé o a un niño, con sus intestinos, sus pulmones y su sistema de defensas aún inmaduro, es uno de los más frecuentes errores, tanto de los padres, como de los pediatras y nutricionistas. También si tenemos en cuenta que cuanto más antigénico sea lo que come un joven, un adulto o un anciano, más IgA yotros elementos de su sistema inmunológico tendrá que utilizar y por más que en buena medida los mismos se reciclen, habrá más posibilidades de favorecer un agotamiento al menos parcial de los mismos y que con esto entren “como Pancho por su casa” las proteínas foráneas de la leche y sus derivados a la sangre o bien hasta contactar con la segunda barrera inmunológica que forma anticuerpos específicos. Secundariamente también de la carney otros alimentos o sustancias que aunque no sean tan antígenicas como los lácteos, gracias a éstos y a su acción mencionada, pasan a provocar respuestas alérgicas de todo tipo, tanto intestinales como respiratorias, en la piel, etc.
Esto explica por qué en la clínica vemos con mucha frecuencia, que después de cierto tiempo de eliminar los lácteos por completo, mejoran parcialmente o desaparecen por ejemplo, alergias al iodo, al polen o a otros alimentos, medicamentos, etc.
Este mecanismo de acción de los lácteos como causa de enfermedades está muy emparentado con el que veremos a continuación y tanto uno comootro representan quizás los dos más frecuentes responsables de la generación de la mayor parte de las patologías del listado presentado antes. Teniendo en cuenta que las proteínas son constituyentes naturales de la leche, al igual que las grasas, la lactosa, algunos minerales y el peligroso factor de crecimiento epitelial y que cualquiera de las variantes de la misma (descremada, en polvo, etc.) mantiene como base inamovible a las proteínas y comprendiendo lo dicho en el párrafo anterior, no hay dudas de que aunquetantas veces muchas industrias lácteas, hagan aberraciones con lo que se ordeña de la vaca, no son estas industrias, sino la misma vaca la queproduce la peor parte de lo que recibimos en los lácteos: sus proteínas. Por lo tanto de esto no se salva ni la leche ecológica, ni sus derivados, aunque sean tomados al pie de la vaca. |
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